Puebla sin anuncios

En este espacio propongo algo sencillo: quitar todos los anuncios, toda la publicidad de las calles de Puebla.

Alrededor de esta propuesta hay una idea de ciudad, de lo que quisiera que fuera esta ciudad en la que nací y vivo. Estoy recabando textos, ideas e imágenes para pensar con otros la ciudad. Lo que debiera ser una ciudad. Lo que queremos que sea Puebla y lo que no queremos para ella.

Hay mucho qué decir, anímate: decirlo ya es hacerlo real.


Escribe tus comentarios directamente en cada texto del blog.

Si tienes un texto que quisieras publicar en el blog mándamelo y lo subo de inmediato. Sólo que de plano a mi juicio no venga al caso no lo subiré. De otra manera aquí lo verás, digas lo que digas.



Si quieres comunicarte directamente conmigo mi dirección de correo es escalera@profetica.com.mx


José Luis Escalera



No hay anuncios en Sao Paulo, Brasil

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martes, 18 de marzo de 2008

Oxxos allá y Oxxos acá



El bloguero retoma la palabra y pide comparar la discreción de este anuncio de Oxxo ubicado en una avenida cualquiera de Guadalajara con los que vemos en Puebla casi en cada esquina de la misma cadena de tiendas. Si me preguntan, yo también quitaría los de Guadalajara pero al menos se ve que allá las leyes y reglamentos atienden un poco más al interés de los habitantes y no solamente de los anunciantes. La diferencia está no solo en las leyes y reglamentos -la famosa normatividad- sino a los encargados de cumplirla y hacerla cumplir. Y ahí sospecho que la diferencia es más o menos la misma que los 10 metros que separan a este anuncio del Oxxo con los que vemos en Puebla.

Mismo país, misma tienda, mismo anuncio. Diferentes autoridades. Por ahí va la cosa.

lunes, 17 de marzo de 2008

Daños colaterales

Los daños colaterales causados por la marcha triunfal del progreso consumista están desperdigados en todos los ámbitos de las sociedades "desarrolladas" contemporáneas. A medida que disminuye la capacidad de conversar y buscar puntos de entendimiento, lo que solía ser un desafío que debía enfrentarse y resolverse de inmediato, se convierte cada vez en un pretexto para interrumpir la comunicación, escapar y quemar los puentes. Cada vez más ocupados en ganar más para comprar las cosas que sienten que necesitan para ser felices, hombres y mujeres cuentan con menos tiempo para la empatía mutua y para intensas, tortuosas y dolorosas negociaciones, siempre prolongadas y agotadoras, por no hablar de la posibilidad de resolver sus desacuerdos y malentendidos. Esto genera otro círculo vicioso: cuanto más consiguen "materializar" su relación amorosa tal y como los induce la publicidad, menos oportunidades quedan para la mutua comprensión y empatía que requiere la conocida ambiguedad dominio/protección típica del amor.
Los políticos que claman por la resucitación de los agonizantes "valores familiares", y que lo hacen con seriedad, deberían empezar a pensar concienzudamente en las raíces consumistas causantes del deterioro simultáneo de la solidaridad social en las familias.


Zygmunt Bauman, Vida de consumo

jueves, 6 de marzo de 2008

Nociones elementales de civismo: breve repaso con angustiosa pregunta



Los espacios públicos se usan de acuerdo a las leyes y normas que los ciudadanos aprueban a través de sus representantes en el tristemente célebre Congreso ( estatal o federal); luego los políticos con la probidad, diligencia y amplitud de miras que los caracterizan, se encargan de cumplirlas y hacerlas cumplir, en el desempeño diario de sus importantes funciones como servidores públicos.

En una democracia -gobierno del pueblo para el pueblo- los espacios públicos deberían usarse como los ciudadanos quieran. Cada persona a la que le pregunto sobre los anuncios en espacios públicos me dice que son horribles, que hay demasiados, que la ciudad se ve sucia y mal. Claro que no he hecho una encuesta que sea estadísticamente válida. Habría que hacerla, o mejor, proponer una cosa que se llama plebiscito (como dice el diccionario, "resolución tomada por todo un pueblo a pluralidad de votos")
El plebiscito no existe en México por lo que la voluntad de la gente se expresa por otros caminos, que van desde este ingenuo blog hasta cerrar un aeropuerto pasando por la antesala, el periodicazo, la palanca, el conocido y un largo etcétera, lleno de lícitas e ilícitas acciones.
¿Cómo hacerle para que el tema de la publicidad en los espacios públicos llegue a los escritorios de los funcionarios correspondientes? ¿Cómo hacerle para que esté en la agenda de Blanca Alcalá y los demás presidentes municipales de los municipios conurbados con Puebla?
En este momento el tema no es quitar los anuncios, sino que los funcionarios encargados se enteren que no nos gustan, que queremos que los quiten de una vez y para siempre. Como en Sao Paulo, por ejemplo.
Si las "escobas nuevas barren bien" estamos en el momento justo de hacerlo.
¿Alguien me dice cómo se hace?