Puebla sin anuncios

En este espacio propongo algo sencillo: quitar todos los anuncios, toda la publicidad de las calles de Puebla.

Alrededor de esta propuesta hay una idea de ciudad, de lo que quisiera que fuera esta ciudad en la que nací y vivo. Estoy recabando textos, ideas e imágenes para pensar con otros la ciudad. Lo que debiera ser una ciudad. Lo que queremos que sea Puebla y lo que no queremos para ella.

Hay mucho qué decir, anímate: decirlo ya es hacerlo real.


Escribe tus comentarios directamente en cada texto del blog.

Si tienes un texto que quisieras publicar en el blog mándamelo y lo subo de inmediato. Sólo que de plano a mi juicio no venga al caso no lo subiré. De otra manera aquí lo verás, digas lo que digas.



Si quieres comunicarte directamente conmigo mi dirección de correo es escalera@profetica.com.mx


José Luis Escalera



No hay anuncios en Sao Paulo, Brasil

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domingo, 11 de octubre de 2009

Consensos

Corría el año de 1997 cuando el gobernador Manuel Bartlett recibió de la empresa brasileña LOGIT el proyecto ejecutivo de un sistema de transporte colectivo para la ciudad de Puebla solicitado por su gobierno y según el cual autobuses articulados de noventa plazas cada uno circularían en una primera etapa por la 11 norte-sur sustituyendo a más de mil combis y microbuses. La ciudad cumpliría por fin con su obligación de dar movilidad a sus ciudadanos. Lo que vino después todos lo sabemos: a la hora de ejecutar el proyecto faltó la voluntad necesaria para conciliar los fuertes intereses de los permisionarios, aliados históricos del sistema político, y al final solo se compraron diez autobuses, las combis y microbuses nunca se fueron y el ambicioso proyecto nació muerto. Nunca se dieron explicaciones, el proyecto sigue archivado desde entonces y Puebla perdió la oportunidad de ser la primera ciudad del país y la segunda de América Latina en contar con un sistema integrado y verdaderamente moderno de transporte público.

Doce años después, con los coches atorados en las calles, altos niveles de contaminación del aire, las ruinosas combis y microbuses dando pésimo servicio y la sensación de un inminente colapso vial, sobre todo en la abandonada zona norte de la ciudad, para muchas personas el proyecto de construir un Viaducto Elevado en Puebla parece razonable. En lugar de revivir un proyecto viable que ya probó su efectividad en varias ciudades del mundo, vuelven a apostarle al coche, usado por menos del 20% de los poblanos. A mí me parece absurdo pues corresponde a una idea obsoleta, inhumana e insostenible de ciudad, contraria a lo que hacen en las ciudades donde el ciudadano está en el centro de las decisiones: detener el crecimiento urbano incrementando la densificación, mejorar e incrementar el transporte masivo y reducir la dependencia del automóvil alentando otras formas de movilidad.

Para nadie es una novedad que los sistemas integrales de transporte o Bus Rapid Transit (BRT) se están usando en varias ciudades de América Latina con estupendos resultados. Ojo, no solo en Europa y los Estados Unidos sino en Colombia, Brasil y varias ciudades mexicanas. Son la solución ideal pues sin comprometer cantidades imposibles de dinero resuelven de la mejor manera el problema de movilidad en ciudades medias y grandes como la nuestra. El sistema es rentable, operado por particulares y puede llegar a mover treinta mil pasajeros por hora. Nadie habla de sustituir el automóvil –que en el mejor de los casos solo puede mover tres mil pasajeros por hora - sino de reducir nuestra dependencia de él.

Apostar por el BRT, aunque sea doce años tarde, sigue siendo para Puebla la mejor solución. Seguir alimentando al monstruo insaciable del automóvil será el peor error que podríamos cometer. Basta ver los enormes pero congestionados highways de ciudades como Los Ángeles en California para comprobarlo. Tenemos que pensar en sistemas de transporte para las personas, no en construir más calles para los coches. Si no se hizo hace doce años hagámoslo ahora, de otra manera muy pronto esta ciudad será una pesadilla si sólo construimos puentes y seguimos posponiendo las decisiones de fondo: más y mejor transporte público, más densidad y menos extensión territorial, fortalecimiento del tejido social urbano incrementando y mejorando sustancialmente los espacios públicos como parques, áreas verdes, ciclopistas y banquetas.

Afortunadamente, a raíz del proyecto de construir un Viaducto Elevado en Puebla, durante las últimas semanas se ha venido construyendo alrededor de estas ideas un consenso bastante amplio formado por ciudadanos, vecinos, residentes y comerciantes de la zona afectada, los Colegios de Ingenieros y Arquitectos de la ciudad, la Academia Mexicana de Arquitectura capítulo Puebla y hasta un destacado académico del MIT de Boston y ex secretario de Transporte de Massachusetts, Frederick Salvucci, quien manifestó a la Lic. Alcalá su opinión de manera contundente: en todo el mundo la gente está empezando a cobrar conciencia del impacto desastroso del automóvil y de la importancia de mejorar la calidad y la cantidad del transporte público en las ciudades. En pocas palabras, sugiero que es muy importante hacer una comparación multimodal de alternativas antes de decidir la construcción de estructuras de transporte de alto impacto, particularmente si se trata de instalaciones elevadas y/o para uso de automóviles". Voces autorizadas, con experiencia en el tema y solvencia profesional coinciden con los ciudadanos de a pie que sería un error construir el Viaducto Elevado en el Boulevard Atlixco.

Existen alternativas baratas y sencillas para resolver los pequeños problemas de tráfico en el Boulevard Atlixco en sus cruces con la 25, la 31 y el circuito Juan Pablo II sin llevarse los árboles, endeudar a la ciudad ni alterar negativamente y para siempre la imagen urbana de la zona. Hay que pensarlas, discutirlas e implementarlas.

Debemos olvidar nuestras caducas ideas de “progreso” , y “modernidad” asociándolas al coche, los pasos a desnivel, los grandes puentes y las calles elevadas. El progreso y la competitividad en las ciudades de hoy se mide en términos de calidad de vida, y ésta se alcanza cuando los espacios públicos abundan y son amables, verdes, arbolados y sin anuncios. Cuando las distancias a recorrer son cortas y los coches son pocos, cuando hay ciclopistas y banquetas para caminar, cuando los autobuses de transporte colectivo son muchos, modernos y con rutas adecuadas.

José Luis Escalera

miércoles, 7 de octubre de 2009

La discusión sobre el Viaducto Elevado se enriquece

Massachusetts Institute of Technology

Departamento de Ingeniería Civil y del Medio Ambiente

Edificio f-290

77 Massachusetts Avenue

Cambridge, Massachusetts

02139-4307

Teléfono: 617-253-7101

Fax: 617- 258- 6775

Septiembre 29, 2009

Estimada Blanca Alcalá Ruiz, Presidente Municipal

Recientemente tuve conocimiento del proyecto del Viaducto Elevado que su administración está considerando para la ciudad de Puebla y he revisado varias notas periodísticas, planos, borradores e información varia en relación al mismo.

He pasado la mayoría de mi carrera en el sector público en la ciudad de Boston y en el estado de Massachusets trabajando para retirar vías de tránsito elevado y Viaductos Elevados, sustituyéndolos por infraestructura subterránea debido al considerable y negativo impacto visual, ambiental y socioeconómico causado por las instalaciones elevadas, impacto que casi siempre se subestima. Es mucho más caro corregir un error que construir adecuadamente desde la primera vez.

Por otro lado, no me gustaría tomar una posición radical en contra de las estructuras elevadas. En San Juan, Puerto Rico, fui parte de un esfuerzo exitoso para construir el llamado “Tren Urbano” que incluye algunos tramos elevados donde eso era compatible con el tejido urbano de la ciudad.

Lo que sí quisiera afirmar categóricamente es que siempre es un error construir infraestructura sin llevar a cabo cuidadosos análisis de las alternativas, particularmente cuando se trata de instalaciones elevadas y particularmente cuando se trata de un Viaducto Elevado. En todo el mundo la gente está empezando a cobrar conciencia del impacto desastroso del automóvil y de la importancia de mejorar la calidad y la cantidad del transporte público en las ciudades. En pocas palabras, sugiero que es muy importante hacer una comparación multimodal de alternativas antes de decidir la construcción de estructuras de transporte de alto impacto, particularmente si se trata de instalaciones elevadas y/o para uso de automóviles.

Por favor no dude en ponerse en contacto conmigo si puedo serle de utilidad en el futuro en relación con este asunto.

Atentamente,

Frédéric P. Salvucci

Ex Secretario de Comunicaciones de la Comunidad Económica de Massachusetts

Investigador Asociado Senior del Departamento de Ingeniería Civil y del Medio Ambiente del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT)