Puebla sin anuncios

En este espacio propongo algo sencillo: quitar todos los anuncios, toda la publicidad de las calles de Puebla.

Alrededor de esta propuesta hay una idea de ciudad, de lo que quisiera que fuera esta ciudad en la que nací y vivo. Estoy recabando textos, ideas e imágenes para pensar con otros la ciudad. Lo que debiera ser una ciudad. Lo que queremos que sea Puebla y lo que no queremos para ella.

Hay mucho qué decir, anímate: decirlo ya es hacerlo real.


Escribe tus comentarios directamente en cada texto del blog.

Si tienes un texto que quisieras publicar en el blog mándamelo y lo subo de inmediato. Sólo que de plano a mi juicio no venga al caso no lo subiré. De otra manera aquí lo verás, digas lo que digas.



Si quieres comunicarte directamente conmigo mi dirección de correo es escalera@profetica.com.mx


José Luis Escalera



Mostrando entradas con la etiqueta anuncios espectaculares. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta anuncios espectaculares. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de febrero de 2008

El glamour

La fascinación (mejor conocido como glamour) es un invento moderno. No existía en el apogeo de la pintura al óleo. Las ideas de gracia, elegancia y autoridad apuntan a algo similar, pero fundamentalmente distinto.
La fascinación no puede existir sin que la envidia social de las personas sea una emoción común y generalizada. La sociedad industrial que ha avanzado hacia la democracia y se ha detenido e medio camino es la sociedad ideal para generar una emoción así. La persecución de la felicidad individual está reconocida como un derecho universal. Pero las condiciones sociales hacen que el individuo se sienta impotente. Vive en la contradicción entre lo que es y lo que le gustaría ser. Entonces, o cobra plena conciencia de esta contradicción y de sus causas, y participa en la lucha política por una democracia integral, lo cual entraña, entre otras cosas, derribar el capitalismo; o vive sometido continuamente a una envidia que, unida a su sensación de impotencia, se disuelve en inacabables ensueños.
Esto permite comprender que la publicidad siga siendo creíble. El abismo entre lo que la publicidad ofrece realmente y el futuro que promete corresponde al abismo existente entre lo que el espectador-comprador cree ser y lo que le gustaría ser.
John Berger, Modos de ver, Editorial Gustavo Gili, Barcelona

viernes, 15 de febrero de 2008

Nuevos presidentes municipales

Puebla sin anuncios nació en agosto del año pasado porque no quería morirme de un coraje y tenía que canalizar mi enojo y mi tristeza, protestar y hablar en contra de esta peste que odio y me afecta. Lo he hecho con pocas esperanzas de que se tradujera en cambios en las políticas públicas sobre el tema. Como buen mexicano que no ha huido al otro lado o anda en busca de hueso o contrato gubernamental (especie en extinción) , estoy absolutamente desengañado de nuestros políticos. No creo en ellos ni espero nada de ellos. Ni les pido ni les doy, trato de verlos y oirlos lo menos posible. Con algunas excepciones, los desprecio.
Total que este blog lo hago para desahogarme, si lo quieren ver así.
Pero no dejo de tener a veces ciertas dosis de ingenuidad y sabiendo que las escobas nuevas barren bien me acaba de entrar un golpe de esperanza con la llegada de Blanquita Alcalá y los otros 216 ediles (me sentí el redactor de El Sol de Puebla) a las alcaldías poblanas: ¿se animarán a limpiar Puebla? Todo indica que no, que la tendencia a seguir ensuciando la ciudad se extenderá hasta la náusea, estimulada ahora por la enorme cantidad de anuncios prohibidos en la ciudad de México y que sus dueños tienen que colocar donde puedan, y qué mejor que Puebla, donde el vacío de autoridad es tan grande y el mal gusto está tan arraigado.
Son tantos los temas pendientes en una ciudad que ha crecido a la velocidad que lo ha hecho Puebla que dudo mucho que Blanquita vaya a echarse un tirito de éstos. Más vale que nos vayamos acostumbrando a más anuncios. Digamos que no es un tema que esté en la agenda de la ciudad, como lo están la inseguridad, limpia, alumbrado, abasto de agua, baches, etc.
¿Qué habría que hacer para incluir esta legítima demanda en la agenda municipal?
¿Cómo le hacemos para que todos los municipios conurbados modifiquen sus leyes y se obliguen a retirar los anuncios y limpiar la ciudad?
Algunas personas que han leido este blog me han dicho que ahora qué más voy a hacer. Les contesto que nada. Seguiré subiendo textos y fotos, trataré de dar cuenta del horror en que se ha convertido Puebla. Pero no voy a formar ningún grupo ni pediré cita con Blanquita, ni arrugaré pantalón haciendo antesalas para entrevistarme con funcionarios. Ya lo he hecho, es aburrido y no sirve para nada pues no sé pedir sin dar y no quiero aprender.
Pero espero que alguien se prenda con la idea y lo haga. No le faltarán apoyos y ayudas.
¿Quién se anima a poner en las agendas municipales una Puebla sin anuncios?

martes, 5 de febrero de 2008

Futuro que nunca llega

Para la publicidad, el presente es insuficiente por definición. La pintura al óleo estaba pensada como un registro permanente. Uno de los placeres que el cuadro ofrecía a su dueño era la idea de que transmitía la imagen de su presente a sus descendientes. Por eso el cuadro al óleo se pintaba espontáneamente en presente de indicativo. El pintor pintaba lo que tenía ante él, fuese real o imaginario.
La imagen publicitaria, que es efímera, utiliza sólo el futuro de indicativo.
Con esto usted será deseable.
En estos contornos, todas sus amistades se sentirán felices y radiantes.
La publicidad habla en futuro de indicativo y, sin embargo, la consecución de este futuro se aplaza indefinidamente. ¿Cómo es posible entonces que la publicidad siga siendo creíble, o al menos lo bastante creíble para ejercer la influencia que ejerce?
Porque la veracidad de la publicidad no se juzga por el cumplimiento real de sus promesas sino por la correspondencia entre sus fantasías y las del espectador-comprador.
Su verdadero campo de aplicación no es la realidad sino los sueños.
John Berger, Modos de ver, Editorial Gustavo Gili, Barcelona.

jueves, 24 de enero de 2008

El nacimiento de un movimiento en favor de ciudades limpias

Todo comenzó con Sao Paulo. El primer día de 2007, la ciudad más grande del Brasil implementó una prohibición total a la publicidad exterior. Ahogada en gigantes espectaculares, la cuarta ciudad del mundo se limpió a sí misma de su "contaminación visual". De pronto, Sao Paulo pudo respirar de nuevo.
Siguiendo su ejemplo, Río de Janeiro, Brasilia y Buenos Aires están considerando seriamente prohibir la publicidad exterior. Y el movimiento va a otras latitudes: la ciudad noruega de Bergen prohibió los anuncios espectaculares, así como lo tienen estados enteros en los EUA como Vermont, Maine, Hawaii y Alaska. Moscú está a punto de hacer lo mismo. El ejemplo de Sao Paulo empieza a ser contagioso.
"Lo mejor de esto es que le da a la gente la sensación de que una ciudad sin anuncios es posible" dice Steve Lambert, director general de la Agencia Anti Publicidad. "Antes, parecía imposible. Ahora hay ciudades que ponen el ejemplo y que muestran que sí se puede hacer".
A pesar de que inicialmente se temió que los habitantes de Sao Paulo sintieran su ciudad aburrida y vacía al ser retirados los anuncios, la medida ha sido muy popular entre sus habitantes, quienes han ganado una nueva sensibilidad hacia su ciudad y su arquitectura.
Temerosos de que se extienda por el mundo, las grandes compañías de publicidad exterior del mundo (cuyas ventas llegarán a 30,000 millones de dólares para el año 2010) insisten en dar la pelea, llegando incluso a plantear una reforma constitucional en el Brasil. Sin embargo, ciudades emblemáticas en los Estados Unidos como San Francisco y Austin están considerando muy seriamente severas restricciones a la publicidad exterior. Sao Paulo les dió el empujón que necesitaban.


Sean Condon, en Adbusters magazine # 75, enero febrero 2008.
Traducción: José Luis Escalera

sábado, 5 de enero de 2008

Mi sangre aunque plebeya también tiñe de rojo

El dinero es vida. No en el sentido de que sin dinero te mueres de hambre. No en el sentido de que el capital da determinado poder sobre las vidas de los miembros de otra clase. Sino en el sentido de que el dinero es el símbolo y la clave de toda la capacidad humana. La capacidad de gastar dinero es la capacidad de vivir. Según la mitología publicitaria, los que carecen de la capacidad de gastar dinero se convierten literalmente en seres sin rostro. Los que la tienen, en seres adorables. (y preciosos, añade con jiribilla el bloguero-transcriptor)
John Berger, Modos de ver, Editorial Gustavo Gili, Barcelona

miércoles, 26 de diciembre de 2007

No es lo mismo que lo mesmo

"Las recientes investigaciones neurológicas han reconocido la importancia de la percepción visual para la formación de la identidad del ser humano en su contexto. Permanentemente, el cerebro configura mapas cognitivos de la conciencia espacial. De entre las cien mil millones de neuronas del cerebro humano, una mayoría procesa imágenes y solo una minoría maneja los procesos abstractos como las operaciones matemáticas o la configuración lógica del lenguaje. Por ello la escenografía urbana, con sus complejos imaginarios, no es algo decorativo, interesante sólo para los historiadores del arte, sino es una fuente nutricia de la conciencia.
Existe una relación cercana y compleja entre el estímulo visual y la formulación de una postura ética"
Peter Krieger, en Percibir, comprender y aprovechar los imaginarios de la Megaciudad de México. Epílogo de Citámbulos, guía de asombros de la Ciudad de México.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

El consumo como aglutinante social casi único

Los anuncios espectaculares materializan en el paisaje poblano la infraestructura mental del capitalismo como cultura dominante del planeta. La antigua idea de ciudad como espacio educativo formador de ciudadanos se ha reducido al espacio común de una colectividad de individuos autónomos cuyo casi único enlace es el consumismo.

martes, 18 de diciembre de 2007

Las manzanas de La Paz

















Si se trata de poner algunas piezas de arte en el camellón, ¿por qué convertirlas en anuncios?

Es burdo y de mal gusto encargarle a un artista (¿quién es por cierto?) unas piezas artísticas que al mismo tiempo intentan convencernos de leer El Sol de Puebla, comprar un Volvo o ver los grandes programas que pasan por TV Azteca.

Además muchas de ellas están mal ubicadas: bloquean el paso de los peatones que cruzan la calle, obligándolos a pisar el pasto, de por sí ya muy pisado y lastimado por falta de riego y porque todo mundo lo pisa.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Sigo con Berger

Toda publicidad actúa sobre la ansiedad. Todo se cifra en el dinero, en hacer dinero para superar la ansiedad. La ansiedad básica con que juega la publicidad es el temor de que, al no tener nada, no eres nada.
John Berger, Modos de ver, Editorial Gustavo Gili, Barcelona

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Balcones en esquina





Las casas con balcón en esquina son raras y Puebla se diferenció por tener muchas en alguna época. Ahora quedan pocas casas que los tengan, entre ellas una en la esquina de la 3 sur (que se llamaba Zárate antes de que nos quisiéramos parecer a Nueva York) con la 7 poniente (Siempreviva). Preciosa la casa y con buenos recuerdos para el bloguero: ahí pasó buenas tardes preparatorianas comiendo caracoles panteoneros preparados por Petronio, gordazo simpático y futbolero, que los hacía deliciosos. Las cubas libres, los cuates y la irresponsabilidad de los 18 años ciertamente los hacían mejores, al menos en el recuerdo.
Pues bien, en esta casa acaban de poner uno de eos supers que están quebrando a las tienditas de esquina de toda la vida, lo cual ya de por sí es una fregadera, pero además en éste caso tuvieron la brillante idea de poner sobre el muro de piedra unos letreritos anunciando el nombre de la tienda: "Super ola" Son insulto al buen gusto. El bloguero intentó mantener una conversación telefónica con una persona de imagen urbana del ayuntamiento que la verdad prefiere olvidar. Tiemblo de miedo cuando recuerdo las respuestas y la actitud y la idea de ciudad del responsable de la imagen pública de la ciudad de Puebla, nunca mejor llamada heroica.

Es heroico aguantar el mal gusto y la mala leche de algunos poblanos.

martes, 4 de diciembre de 2007

!!Uno menos¡¡


Anuncio espectacular que ya no se ve en Puebla.

Salgo temprano de la casa, voy por la calle rumbo al trabajo: una grúa enorme maniobra sobre un altísimo espectacular junto al Boulevard Atlixco, me quedo pasmado: lo están haciendo más alto?
No lo puedo creer pero es verdad: !lo están quitando¡

¿El Ayuntamiento está haciendo su trabajo?
¿Los poblanos están recapacitando?
¿"Puebla sin anuncios" ya convenció a alguien en esta ciudad?

No soy tan optimista, la verdad. Pero debo confesar que estoy feliz de ver un anuncio menos.

Que sea el primero de muchos, de todos.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Más de Berger

El propósito de la publicidad es que el espectador se sienta marginalmente insatisfecho con su modo de vida presente. No con el modo de vida de la sociedad sino con el suyo dentro de esa sociedad. La publicidad le sugiere que, si compra lo que se le ofrece, su vida mejorará. Le ofrece una alternativa mejorada a lo que ya es. La publicidad está dirigida a los que constituyen el mercado, el espectador- comprador que es también el consumidor -productor del que se extrae un doble beneficio: primero como obrero, y después como comprador.
Los únicos lugares relativamente libres de la publicidad son los barrios de los muy ricos; su dinero ha de seguir siendo suyo.



John Berger, Modos de ver, Editorial Gustavo Gili, Barcelona

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Gusto

"Es cuestión de gusto", me dijo Gianni. Platicábamos de los anuncios en las calles, y sentí pereza al sospechar que entraba de nuevo al laberinto de las subjetividades: "a mí me gustan, pero respeto que a tí no" o algo por el estilo.

Yo no estaba entendiendo nada. Hasta que escuché a Gianni otra vez: "Es cuestión de gusto, y el gusto se mama y se educa"

Gianni, que creció con Bernini como yo crecí con Chucho Corro, sabe de lo que habla y también sabe que los anuncios son horribles.

"No es bello lo que me gusta, es bello lo que es bello" es mi traducción de un refrán romano que repite varias veces durante la plática.

Dice la RAE del gusto: "facultad de sentir o apreciar lo bello o lo feo".

Ahí está. Chucho Corro nos atrofió el gusto.

¿O fueron los murales de Rivera?

¿Las fotos de Raúl Gil?

La pregunta está abierta, el bloguero y algún improbable lector esperamos tus respuestas.

jueves, 25 de octubre de 2007

Posmodernidad, la llaman

Dulces ríos que trepidan indómitos
camino al mar.

Secas montañas frente a valles exangües.
Tierra reseca, ya sin brazos.

Siembra de hambre, de ignorancia,
cosecha de odio y de violencia.

Lo hemos perdido
casi todo:
agua, tierra, aire.

Nos queda,
si mucho,
el fuego.



Jaime Augusto Shelley

Salir del atraso



El bloguero está obligado a confesar que no vió ni escuchó el debate de candidatos a la alcaldía, pero al leer los periódicos y escuchar los noticiarios de radio que dieron cuenta del "portentoso ejercicio democrático" de la noche del martes pasado no ha dejado de sorprenderle la frecuencia con la que se habla del atraso en el que está Puebla, y la "necesidad urgente" de sacarla de ahí. "Hay que sacar a Puebla del atraso en el que está", citan los medios a los candidatos.

Habrá que ver lo que se entiende por atraso y lo que se entiende por avance.

El bloguero recuerda una conversación muy vieja cuando en Puebla solamente había dos semáforos: 13 sur y La Paz, 25 sur y La Paz. Se hablaba entonces de instalar semáforos en no sé cuántas esquinas, muchas. Y a éso se le llamó progreso. "Es un avance", recuerdo haber escuchado, desconfiado.

Si ya vimos que más coches no son un avance, son una friega, me temo que ahora haya quien piense que más anuncios sí lo son. Y que por lo tanto este es un blog "retrógrado", que va en contra del avance. Un blog romántico, "ecologista", "idealista" e impráctico porque va en contra del incontenible y necesario "progreso".

El bloguero se confiesa partidario de lemas como "menos es más" y otros afines. Menos coches, menos ruido, menos anuncios.
La suma de sustracciones dará como resultado más belleza, más paz, más vida, más tiempo.
De todo éso el bloguero quiere más, mucho más.

martes, 23 de octubre de 2007

Mensaje de Virginia

Con la autorización de la autora -quien por modestia solicitó la omisión de su apellido y correo electrónico- , el bloguero transcribe en esta entrada un mensaje recibido ayer.

Ya somos dos. ¿No que no podemos ponernos de acuerdo los mexicanos?


"Ví el artículo en e-consulta, me parece una idea fabulosa, estamos muy contaminados por macro anuncios.

Siento que me aplastan insistiendo en que compre tal o cual artículo y mi reacción es no compro, no compro, no compro.

¿Ha contado usted el número de anuncios de Porcelanite sobre la 25 Poniente?

Todo es un negocio, los que rentan un pedazo de azotea o de patio para poner los anuncios, las bardas, etc.

Disfruto mucho salir a carretera, para ver el paisaje sin anuncios.

En los cruceros de Plaza Dorada hay muchísimos anuncios que distraen a los automovilistas y los anuncios electrónicos que van cambiando de noticias también distraen a los automovilistas.

En la mayoría de los OXXOs ponen un foco muy potente, pero lo dirigen a los automovilistas en lugar de dirigirlo a su tienda, siento que también es peligroso porque deslumbran a los automovilistas, independientemente de su macro anuncio.

Y en los postes siempre hay anuncios de eventos y en esta época preelectoral están llenos de caritas de candidatos, dan ganas de votar por el que menos contamine la vista.

Y nos faltan los adornos navideños, imagínese usted!

Ojalá algo se pueda hacer por conservar una imagen agradable de nuestra ciudad.

Atentamente

Virginia"

lunes, 22 de octubre de 2007



Quitar los anuncios, todos los anuncios.

El bloguero se pregunta si no estará exagerando con tamaña desmesura. Sobre todo al recibir comentarios que defienden los anuncios en las calles diciendo que sin ellos "la horrible ciudad se verá más horrible, sin nada que oculte su fealdad".
En serio, me lo han dicho. "Gustarme no me gustan pero al menos ves chavas guapas o coches chidos en lugar de una casucha fea o una barda o poste sin ningún chiste". No sé qué responder.

¿Cómo se verá Puebla sin anuncios? Se antoja probar. El centro mejoró mucho cuando los quitaron; hoy en día no se entendería el centro de Puebla con anuncios como los que había. Me acuerdo de uno enorme, de la Corona, sobre uno de los portales; tapaba la Catedral. Bendita UNESCO. Claro que no es lo mismo el centro de Puebla que la llamada "zona de Angelópolis", oficialmente "Reserva territorial Atlixcayotl" :engendro de engendros. Pequeño catálogo de lo que no se debe hacer, urbanísticamente hablando. Estoy seguro que en cuanto la descubran, las cátedras de urbanismo de buenas universidades en todo el mundo harán viajes de estudio desde lejanos paises y los investigadores del tema le dedicarán capítulos de libros especializados. El viaje les redituaría, pues aparte de conocer la zona Angelópolis podrían darse una vuelta por la 31 poniente, calzada Zavaleta, el circuito JPII (alguien le puso "la milla de oro", ¿en qué estaría pensando?), el Boulevard Norte, la avenida de las torres, el boulevard Valsequillo. Todas avenidas construidas en los últimos años. Todas sin áreas verdes, sin instalaciones subterráneas, sin equipamiento básico. Sin idea de ciudad. Todas llenas de anuncios.

sábado, 13 de octubre de 2007

La Avenida de La Paz



Mejor conocida como la Juárez. El bloguero prefiere el nombre viejo. Sin conotaciones ideológicas, en verdad es pura nostalgia. El Benemérito se merece todas las calles y colonias y primarias y secundarias que llevan su nombre. Faltaba más. Solo que a mi me gusta que los nombres de las calles permanezcan; sobran próceres que recordar con las calles nuevas. Con decir que extraño la Maximino.

Pero con La Paz lo interesante no es tanto el nombre sino lo que ha estado pasando en los últimos meses discreta y cuidadosamente por obra y gracia del Ayuntamiento actual, el de Doger.

Es difícil registrarlo con una cámara porque no se ve: todo el cablerío lo enterraron. Cables de luz, teléfono y TV. Todo por abajo.
Y lo que no se ve, se ve. Paradoja que tiene feliz y esperanzado a este bloguero que no se amarga aunque no le faltan razones. Lo que no está se ve. Y cómo ha mejorado La Paz con lo que ya no se ve en ella.

Y ahora, para colmo de gusto, unas bellísimas luminarias, bien diseñadas, bien hechas, funcionales. Felicidades y larga vida pública a quien las eligió.

Le falta mucho a La Paz. Que dejen de confundir las palmeras con árboles de navidad y entonces les quiten los foquitos. Quitar todos los anuncios. Regular estricta y sensatamente las señales de los negocios y comercios instalados en la zona. Arreglar los jardines de los camellones, que además son tres, el central y uno por cada carril: lujo porfiriano que no se ha vuelto a repetir en ninguna de las múltiples nuevas avenidas, a las que ya ni camellones les ponen. Sembrar más árboles,cortar el pasto, quitar los ecucaliptos y regresar a las palmeras y fresnos. Muchas cosas faltan. Pero este avance es importante y hay que señalarlo y festejarlo. Salud.

viernes, 12 de octubre de 2007

"Cacarear el huevo"



Los poblanos somos faroles, éso ya se sabe. Entonces cuando el Ayuntamiento o el Gobierno del Estado o la Coparmex o quien sea va a hacer algo lo anuncia: "Aquí vamos a tapar un bache"
Cuando la cuadrilla de tapabaches se afana en su trabajo, otro anuncio lo proclama: "Estamos tapando baches".
"En la presente administración hemos tapado más de un millón de baches" dirá otro anuncio distrayéndonos para caer en otro bache que inicia la cuenta para el segundo millón.

Da igual que se trate de los baches o de la remodelación de la fuente de la China Poblana, la queja del bloguero es que se anuncie, que se presuma todo a costa de la ciudad: ¿nadie les dice que nos damos cuenta de lo que hacen y de lo que dejan de hacer sin necesidad de láminas a mitad de los jardines?

Si Puebla es mi hogar no lo quiero con anuncios.
No me imagino la sala de mi casa con un letrero en la entrada: "Lúcete, la silla la compró mamá. Juntos es posible"

jueves, 11 de octubre de 2007

Ir a Disney World y arrojar ácido contra el ratoncito no es revolucionario; ir a Disney World sabiendo perfectamente lo ridículo y nocivo que es y aún así divertirse con inocencia, de una manera inconsciente y hasta psicótica es algo distinto. Esto es lo que Michel de Certeau llama "el arte de la via media", y parece ser la única manera de acceder a un cierto nivel de libertad en la cultura actual. Un punto medio: divertirnos -si esto es posible- con Adal Ramones, con el "Rostros", con Pati Chapoy, pero no sucumbir nunca al supuesto "atractivo" o "glamour" de estas cosas.