Puebla sin anuncios

En este espacio propongo algo sencillo: quitar todos los anuncios, toda la publicidad de las calles de Puebla.

Alrededor de esta propuesta hay una idea de ciudad, de lo que quisiera que fuera esta ciudad en la que nací y vivo. Estoy recabando textos, ideas e imágenes para pensar con otros la ciudad. Lo que debiera ser una ciudad. Lo que queremos que sea Puebla y lo que no queremos para ella.

Hay mucho qué decir, anímate: decirlo ya es hacerlo real.


Escribe tus comentarios directamente en cada texto del blog.

Si tienes un texto que quisieras publicar en el blog mándamelo y lo subo de inmediato. Sólo que de plano a mi juicio no venga al caso no lo subiré. De otra manera aquí lo verás, digas lo que digas.



Si quieres comunicarte directamente conmigo mi dirección de correo es escalera@profetica.com.mx


José Luis Escalera



No hay anuncios en Sao Paulo, Brasil

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miércoles, 26 de septiembre de 2007

La banqueta también sirve de garage






Vacío de autoridad se llama. Negligencia y corrupción también. ¿Las tres juntas? Sí, creo que autoridades ausentes, corruptas y negligentes explican en buena medida el caos que impera en la Heróica Puebla de Zaragoza y de los Ángeles.


El bloguero pensaba que el transporte público (eufemismo con el que en Puebla se denomina en ciertos círculos cultos a las combis y micros), el comercio ambulante y otros fenómenos urbanos contemporáneos habían inventado todas las maneras de aprovechar este vacío negligente y corrupto hasta que descubrió esta flamante cochera construida a media banqueta: bien vista, es una importante y novedosa aportación poblana al urbanismo mundial.


Como la casa no tiene cochera, al dueño del coche y ahora de la cochera se le hizo fácil construirla ahí en la calle que es suya pero -esto parece no importarle mucho- es también de todos.


Acaba de hacerlo hace muy pocos días, con piso de piedra fijada con cemento y malla ciclónica nueva, bien anclada, a la medida de su auto. Si le gasta su dinerito a la cochera de seguro sabe que no hay autoridad que le pida cuentas, que lo multe y lo olbigue a retirarla de un espacio que no le pertenece. Y si la autoridad aparece, enérgica, supongo que se podrán arreglar; total, ¿a quién le afecta una banqueta obstruida? Una raya más al tigre no se nota.


De seguro no me sorprenderé cuando en unas semanas éste poblano ingenioso rente su cochera a un exitoso empresario que instalará unas vallas con publicidad y así hasta una rentita mensual producirá tan estético invento.
Bien por él.



3 comentarios:

soy mi veneno dijo...

Es un círculo vicioso: tal vez si la policía hiciera su trabajo este señor no tendría miedo de que alguien le robe su auto, pero como la policía no hace su trabajo y el señor teme por su coche, ha fabricado (sí, de acuerdo: gandallamente) este adminículo de seguridad que sustituye el trabajo que debería hacer la policía que además en un par de semanas irá a multarlo... bla bla bla

Anónimo dijo...

... o no, creo que así como el bloguero de este espacio habló de una posible consencuencia de la gandallez (necesaria?)del dueño de la jaula-cochera, yo podría continuar sobre lo mismo, disfrazará con anuncios esa cochera que poco a poco irá ganando terreno para construirse un segundo piso de su casa justo encima de ese garage.

Op Oloop dijo...

Cìrculo vicioso, sí, pero decir eso quizá no sirva de mucho, y tal vez sólo prolongue este ánimo mexicano de ironizar-celebrar nuestro propio caos. Es increíble lo que hizo este(a) tipo(a) robándose un pedazo de ciudad con su cochera de red. Ahora bien: lo mismo hacen, por ejemplo, Enrique Agüera y sus guaruras (UAP), Alejandro Montiel y sus asistentes (Sria de Cultura) y la gente del Sol de Puebla, en esa hermosa calle de la 3 oriente entre 2 y 4 sur. Y ojo que en ese caso no habrá temor, me imagino, de que les 'roben' sus vehículos porque la policía no vigila (en todo caso, al menos en relación con los dos primeros, ni siquiera son sus vehículos). Lo mismo cuando un edificio de consultorios, un antro, un restaurante, cualquier oficina, la PGR, etcétera, se apropian de miles de banquetas o espacios para estacionarse en la calle (aun se roban, ya oficializado y toda la cosa, las 'segundas filas'). El asunto aquí tendría que ser, para el caso que nos ocupa: ¿seguimos esa lógica? ¿buscamos siempre una policía que no cumple -como ahora-para justificar nuestros desmanes, nuestros robos? ¿repetimos por enésima vez las inmortalizadas frases "pues hágale como quiera" o "pues yo no sé nada"? ¿A nadie le da vergüenza ser tan gandalla, o es que la vergüenza y la bajeza se ocultan un poco cuando podemos justificar esos actos echándole la culpa a alguien más? ¿O es que ese micropoder que podemos ejercer así sea por dos minutos frente al vecino nos resulta, digamos, afrodisiaco?