Puebla sin anuncios

En este espacio propongo algo sencillo: quitar todos los anuncios, toda la publicidad de las calles de Puebla.

Alrededor de esta propuesta hay una idea de ciudad, de lo que quisiera que fuera esta ciudad en la que nací y vivo. Estoy recabando textos, ideas e imágenes para pensar con otros la ciudad. Lo que debiera ser una ciudad. Lo que queremos que sea Puebla y lo que no queremos para ella.

Hay mucho qué decir, anímate: decirlo ya es hacerlo real.


Escribe tus comentarios directamente en cada texto del blog.

Si tienes un texto que quisieras publicar en el blog mándamelo y lo subo de inmediato. Sólo que de plano a mi juicio no venga al caso no lo subiré. De otra manera aquí lo verás, digas lo que digas.



Si quieres comunicarte directamente conmigo mi dirección de correo es escalera@profetica.com.mx


José Luis Escalera



No hay anuncios en Sao Paulo, Brasil

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martes, 18 de septiembre de 2007

Jenny Holzer, "Truisms"



No lo entendemos cuando niños; de adultos, menos.

Podría ser el anti slogan más peligroso para los amos de la publicidad y la mercadotecnia.

Si tan sólo pudiéramos distinguir entre el deseo y el vacío.

Si tan sólo dejáramos de intentar llenar el vacío comprando cosas.

1 comentario:

Op Oloop dijo...

Bien, buen eslogan. La gente de la publicidad pareciera haber tomado nota de las tesis de Renè Girard sobre el deseo mimético. Girard sostuvo que deseamos por imitación, a través de un intermediario que, con su deseo, nos indica qué debemos desear. Todo esto para comentar la bonita estampa de Angelópolis un viernes en la tarde-noche: los adolescentes poblanos que aún no pueden ir a los grandes antros se congregan afuera del Sanborns de Angelópolis (vaya audacia, digo yo, vaya sensación estimulante de rebeldía y libertad). ¿Para qué? Para verse las caras, para ir conformando una fraternidad que en el futuro reportará grandes negocios, contactos, bodas, etc., y para ir aprendiendo lo que sus padres ya saben muy bien: que la verdadera vida transcurre dentro de un centro comercial. Lo demás es folklore para turistas o tema de tesis para antropólogos. ¿Estaremos ya muy viejitos apocalípticos?